Rio en Irkutsk

¿Perder la fe en la gente? Yo no.

Supongo que a todos los ha pasado alguna vez que por A o por B acabamos pensando que la humanidad esta condenada. A mí me ha pasado alguna vez, aunque no me suele durar mucho ya que normalmente me doy cuenta de que una única mala acción de alguien no contrarresta las cosas buenas que otras personas me han aportado. Os voy a contar un par de experiencias en las que sendos desconocidos me ayudaron lo que no está escrito sin esperar por ello recibir algo a cambio, y es lo que suelo tratar de recordar cuando pienso eso.

Perdido en siberia o pon un polaco en tu vida

Y no, no me estoy refiriendo a un catalán. Me refiero a un polaco polaco, de los de la fría Polonia.  Y es que uno de estos me salvó de… bueno no lo se muy bien de que ya que no tuve que averiguarlo.

Imaginad por un momento que os encontráis en medio de Rusia, ciudad de Irkutsk en este caso. Imaginad también que encontrar a alguien que hable inglés es más difícil que encontrar a alguien que sepa de fisica cuantica. Y haciendo un esfuerzo aún mayor, suponed que estáis sin movil y no encontráis vuestro albergue. A mi no me cuesta mucho imaginarmelo, porque esto mismo me paso hace un par de años.

Por suerte para mi, de pronto, una persona se me puso a hablar en inglés (¡Sorpresa!) preguntándome de dónde era, lo que me llevó a contarle que no encontraba mi albergue entre otras cosas (Algunos dirán que fui imprudente). Amablemente el se ofreció a ayudarme a buscarlo ya que el hablaba Ruso, y fuimos(fue) por ahí preguntando a ver si alguien lo conocia. No lo conseguimos, pero en una agencia de viajes en la que entramos nos invitaron a un té y me recomendaron otro, que costaba lo mismo y tenía mejor pinta. Otro dia os contare lo del compañero de habitación que había estado tres meses solo en la tundra).

No contento con todo esto, me enseñó algunos sitios de la ciudad que a él le gustaban y compartió conmigo su merienda mientras me daba consejos sobre como ir al lago Baikal. Creo que nunca le podré estar lo suficientemente agradecido y la verdad es que nunca le he vuelto a ver, pero si puedo intentare emular su ejemplo.

Las leyes de Murphy nunca fallan

Hay leyes que cambian entre países, pero parece que estas universales como las naturales. Paseaba yo por Nanjing (China) un precioso, pero nublado, día de verano cuando empezaron a caer unas gotas del cielo. No parecía ser nada preocupante la verdad, “yo soy del norte” me dije para autoconvencerme de no volver al albergue o al menos al centro de la ciudad, “y además si pierdo un dia luego no me dará tiempo de ver los templos”.

Estaba ya casi al lado de los templos cuando comenzó a diluviar, sí como lo digo DILUVIAR. No habían pasado ni cinco segundos que yo ya estaba calado hasta los huesos y me había refugiado bajo la rama de un arbolillo que era lo poco que había encontrado medio seco. Podéis imaginarme bajo una rama, pensando que hacer ya que tenía dos opciones, continuar confiando estar cerca de los templos y que tuviesen un sitio donde guarecerse o volver atrás, sabiendo que no había un solo porche en un buen cacho.

De pronto apareció un joven shanghaiano que me vió ahí tirado y se ofreció a compartir su paraguas conmigo. El paraguas no era excesivamente grande así que de camino a la estación de metro él también se mojó un poco. No sólo me salvó de llegar más empapado al albergue (para que os hagáis una idea metí mi móvil y todos mis documentos y papeles en una bolsa de plástico porque se estaban empezando a mojar) si no que encima me dio conversación. Es otra persona a la que nunca le podré estar lo suficientemente agradecido, ellos (el y el polaco) no me conocían y me ayudaron sin pensarlo pese a que a ellos les fuese incómodo.

¿Que donde entran aquí las leyes de Murphy? Durante los 40 días previos que había estado por Rusia y China siempre había llevado un poncho de estos de plástico por si llovía en mi riñonera. Solo diré una cosa, adivinad qué día decidí dejarlo en mi habitación.

¿Que quiero decir con todo esto?

Principalmente que estas personas me ayudaron sin conocerme, siendo yo para ellos un extranjero y sin buscar nada a cambio. Hicieron una buena acción por hacerla y porque era lo correcto, y por eso cuando me pregunto si la humanidad está condenada me suelo contestar con otra pregunta “¿Te ha hecho alguna vez alguien una mala acción sólo por hacerla?” Lo que es a mi nunca me ha pasado la verdad.

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